El Violentómetro es una herramienta pedagógica que se inventó para ayudar a las víctimas de violencia conyugal a identificar las señales de violencia en sus relaciones. Con este dispositivo podemos medir, mediante una serie de cuestiones y criterios, el grado de violencia psicológica, física, verbal o sexual sufrido en una relación amorosa o íntima.

Los orígenes latinoamericanos del Violentómetro
El Violentómetro nació en México en 2009, cuando Martha Alicia Tronco Rosas lo inventó en la unidad de género del Instituto Politécnico Nacional. Enseguida se extendió por toda Latinoamérica, e incluso algunas organizaciones feministas, sobre todo en Argentina, Chile y Venezuela, comenzaron a utilizarlo. Se trata de un medio simple y visual para poner nombre a las posibles situaciones de violencia y hablar sobre ellas.
La herramienta se diseñó para romper el silencio y hacer entender a las víctimas que no están solas y que existen recursos y soluciones para salir adelante. Se impuso con rapidez como una herramienta de concienciación del gran público contra la banalización de la violencia en pareja.
La expansión del Violentómetro por todo el mundo
Desde su presentación en México, el Violentómetro ha traspasado fronteras y ha sido adoptado en multitud de países. Se ha traducido a varias lenguas y se ha integrado en organizaciones feministas, establecimientos escolares, centros de acogida de víctimas de violencia conyugal, escuelas, hospitales, centros sociales, etc. También se utiliza en formaciones a profesionales sanitarios, de la justicia y de las fuerzas del orden para ayudarles a comprender las dinámicas de la violencia en pareja.
Hace poco, CARE Camerún adaptó una nueva versión gracias al programa Feministas en Acción, y la asociación Akwaba Mousso creó una versión en Nouchi, un lenguaje originario de Costa de Marfil.
El Violentómetro está disponible en francés, inglés, español, italiano, portugués, rumano, ruso, árabe, turco, chino, farsi, japonés y polaco.
¿Cómo funciona?
El Violentómetro suele adoptar la forma de una regla o tabla en la que figuran diferentes comportamientos asociados a la violencia. Se divide en varios niveles, desde comportamientos considerados «índices» de violencia (por ejemplo, «se burla de mí en público») hasta actos más graves, como la violencia física o sexual. A cada comportamiento se le asocia un color, normalmente del verde al rojo, que indica la intensidad de la violencia. Los usuarios y usuarias, ya sean víctimas o personas cercanas a ellas, pueden situarse en esta escala, identificar los signos de violencia en sus relaciones y entender determinados comportamientos que pueden parecer «anodinos», pero que podrían ser los inicios de violencia más grave.
El Violentómetro tiene varios objetivos:
- Prevención y concienciación: educa al público, especialmente a los más jóvenes, para que sepan reconocer los signos de violencia en una relación. Su estructura de análisis es intuitiva para que todo el mundo pueda detectar los comportamientos abusivos antes de que sea demasiado tarde.
- Apoyo a las víctimas: ayuda a las víctimas de violencia conyugal a identificar qué tipo de violencia sufren y entender que no es normal. Este puede ser el primer paso hacia la búsqueda de ayuda y de apoyo.
- Eliminación de la culpa y empoderamiento: muchas víctimas de violencia se sienten culpables o se avergüenzan de su situación. El Violentómetro les ayuda a entender que la violencia nunca es justificable, sin importar las circunstancias, y que ellas tienen derecho a protegerse.
- Descifrado de dinámicas de poder y de control: al demostrar la continuidad de la violencia, el Violentómetro ayuda a entender la manera en la que la violencia psicológica puede ser insidiosa e intensificarse de forma progresiva.
El Violentómetro, que se adapta con facilidad, es más que una simple herramienta de diagnóstico; es un medio real para hablar de temas dolorosos y complicados y detectar la violencia sufrida. En internet encontrarás un montón de versiones accesibles para todo el mundo.